Dieta, ejercicio y voluntad

Dieta ejercicio y voluntad

Mientras que las industrias alimentarias se frotan las manos obteniendo pingües beneficios y el cambio en los hábitos de vida, el sedentarismo, la falta de movimiento, los juegos de ordenador y otras prácticas comunes en nuestra forma de vida actual causan estragos sobre la población infanto-juvenil y adulta, los índices de enfermedades comórbidas, es decir, enfermedades que se presentan con el sobrepeso y la obesidad, llenan las consultas de endocrinos que intentan regular el azúcar, cardiólogos que intentan regular la tensión y/o traumatólogos que procuran arreglar rodillas y caderas cansadas de cargar con pesos para los que no están preparadas.

Hemos pasado de dietas cuyo componente principal era fruta, verdura y legumbres, a dietas cuyo componente principal son las grasas y los azúcares.

Son muchos los estudios que existen demostrando la necesidad del ser humano de ingerir grasas y azúcares. No es baladí, no podemos prescindir de la proteína y los hidratos de carbono, nuestro organismo se resiente si cometemos este error. Pero también se resiente si abusamos de ambos y si perdemos el equilibrio entre lo que ingerimos y lo que gastamos.

La dietas restrictivas no son la respuesta.

La respuesta es:

  • VOLUNTAD
  • DIETA
  • EJERCICIO

Una dieta variada, sin excesos, sin bebidas carbonatadas, sin comida basura. Asociada a unos hábitos correctos en la forma de comer, porque comer no es engullir.

Es necesario que la comida sea pausada, lenta y en un entorno en el que nos sintamos a gusto.

También es necesario hacer cinco comidas al día, para que nuestro organismo no se sienta en ningún momento ávido de alimento.

Dicha dieta combinada con ejercicio realizado de forma constante. El ejercicio es imprescindible para la salud. Impide la acumulación de grasas y genera estados de bienestar psicológico.

Estos dos componentes son necesarios, pero no suficientes. La voluntad “capacidad humana para decidir con libertad lo que se desea y lo que no se desea”, es el motor que nos dirige hacia una meta.

Generalmente las personas “deciden” que tienen o no tienen voluntad y actúan en consecuencia. Pero la realidad es que este componente de la personalidad se encuentra en todos los seres humanos. Es la fuerza que lleva a… Frecuentemente, en las personas con sobrepeso encontramos como “autojustificación estrella” la respuesta: “no tengo voluntad para…” Detrás de esta pantalla se esconden muchas historias de personas obesas.

La respuesta más acertada sería: “no se o no supe activar mi voluntad”. Esto es distinto. Si partimos de esta premisa es más fácil poner en marcha los otros dos componentes necesarios para resolver el conflicto del sobrepeso. Cuando el paciente reconoce sus dificultades para realizar acciones exitosas relacionadas con el control de su peso, está dando el primer paso.

Buscar ayuda y ponerse en manos de profesionales que puedan trasmitirle estrategias correctas, será el segundo.

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