Un poquito de las jornadas sobre TDAH con el Dr. Russell A. Barkley

El pasado 11 de diciembre tuvo lugar en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid la 11ª Jornada sobre Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad que organiza la Fundación Educación Activa.fundacion mapfre2

 

Las personas que formamos el equipo de Centro de Psicología y Neuropsicología, Recursos tuvimos la oportunidad de acudir a la cita y escuchar  al prestigioso Dr. Russell A.  Barkley.  Su primera ponencia “La importancia de las emociones en el TDAH: implicaciones para el diagnóstico y manejo”, fue sumamente interesante.

Dr. Russell A. Barkley

Cuando hablo con los padres de mis pacientes, siempre les explico la importancia del crecimiento personal en todos los niños en general y en estos pacientes en particular.
Los niños con TDAH son más vulnerables. Están sometidos a múltiples tensiones. Cada día para ellos es una competición que, muchas veces, viene acompañada de críticas, de atribuciones negativas que afectan a su autoconcepto en esas tiernas etapas de la vida en las que se está formando.

El autoconcepto, el conocimiento que tenemos de nosotros mismos procede, en parte, de la información que nos dan los que nos rodean.

Estos niños tienen un déficit atencional, pero no sensorial, y oyen, escuchan. Tienen un déficit atencional, pero no cognitivo, y entienden, se dan cuenta de las etiquetas que se les van colgando.  Y lo peor no es que suspendan las matemáticas o la lengua, lo peor es que suspendan en su autoestima, que se lesione su derecho a crecer sabiéndose competentes, a pesar de su déficit.

El Dr. Barkley a lo largo de su ponencia repitió varias veces que “se trata de un déficit en el rendimiento”, no es un problema psicopatológico, y no debemos consentir que acabe siéndolo.
Es un trastorno de origen neurobiológico que, bien tratado desde el inicio, no tiene por qué degenerar en un problema de ansiedad, depresión, sentimiento de ineficacia, aislamiento social, o abuso de sustancias. No tiene por qué terminar en un Trastorno negativista desafiante o en un Trastorno disocial.

Para que lo que empieza siendo un déficit en el rendimiento no termine en “palabras mayores”, es imprescindible salvaguardar la valía personal de estos sujetos. Vigilar su emoción debe ser, por tanto, algo prioritario, lo más importante dentro de la crianza de estos niños.

Escucharlo en boca de un sabio ha sido para mi, y para las personas de mi equipo, un auténtico placer.

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